MUG EN ECuNHi (2009)

La Beca FNA-ECuNHi tuvo como objetivo profundizar el proyecto de transformación de uno de los espacios emblemáticos de la dictadura, en un espacio dedicado a la producción de arte y cultura, y la formación de jóvenes artistas en un ambiente de libertad creativa y reflexión crítica.

Las clínicas y el seguimiento de la producción de los artistas seleccionados estuvo a cargo de Pablo De Monte, Andrés Labaké y Marcelo Pelissier. Los aportes teóricos estuvieron a cargo de Ana María Battistozzi, Rafael Cipollini y Jorge Sepúlveda.

 

Mi interés por participar en la Beca ECuNHi surgió de mi trabajo de investigación artística que busca encontrar relatos donde la ciencia y las instituciones nacionales evidencian construcciones de poder y de saber.

Instalar un centro cultural en donde funcionó un centro clandestino de detención y tortura de la ultima dictadura militar es de por sí una situación problemática, no sólo por la dificultad de volver masivo un espacio marcado por el terror, sino también por lo siniestro de transitar un espacio donde las estructuras arquitectónicas del exterminio funcionaron en el pasado, y que se nos volvía muy difícil develar.

Cuando lo militares fueron desalojados del predio desmantelaron muchas de las instalaciones eléctricas, de gas, tuberias varias, de maquinarias, etc. Destrozaron todo. Me pareció interesante indagar en esas huellas, y poder habitar el espacio de otra manera, intentar crear una situación, un clima que nos arrastrara en el tiempo, un espacio en el cual podíamos transportarnos en el tiempo, como un fenómeno paranormal que nos llevara hacia un pasado del pasado. 

La paleontología tiene la propiedad también de desmantelar los terrenos que investiga. Los hallazgos van acompañados de la destrucción de todas las pruebas. Una vez extraído el fósil poco puede saberse de las circunstancias en las que fue hallado, excepto el relato de quienes lo extrajeron y sus descripciones. En la reconstrucción de este relato, me parece que nos encontramos como sociedad en este momento histórico.

La Beca ECuNHi generó una rutina de visitas al predio, donde teníamos clases semanales, y en este sentido el terreno ya había sido “paleontologizado”. El terreno ya había sido desmantelado. Las marcas existentes allí no parecían tener un sentido preciso. No tenían ningún sentido. La instalación del Museo del Gliptodonte en un aula desmantelada de la Escuela de Mecanica de la Armada buscó pensar un paisaje reconocible entre medio de tanta ausencia de sentido. Buscó tomar la figura de un prócer laico de la patria como lo fue Ameghino, un cientifico tomado como emblema por la generación del 80′, época en la que paradójicamente también se buscaba un borramiento del pasado y se buscaba fundar la fauna fósil de la incipiente Nación, y con ello avanzar en la constitución de una identidad que borraba en parte la historia de sus habitantes: una estratégica exploración de la tierra por parte de la ciencia y del ejército.

 

Javier Barrio, 2009.